Aprender a comportarse después de la pandemia



Voy comenzar por lo que me parece más difícil de asumir: el uso de la mascarilla. Ya sea de las autorizadas por los gobiernos, que se identifican con un número, o las tipo protector plástico ( o las no autorizadas porque producen mareos) las de tela, también no aprobadas, es preciso acostumbrarse, acoplarse y someterse a esta nueva disposición.

Cuando la temperatura aumenta, se hace aún más complicado; de una forma u otra, para nosotras que solíamos llevar pinta labios, maquillaje, gafas y pendientes, vale la pena aprender a prescindir poco a poco de lo que se pueda. Yo inicié prescindiendo del maquillaje, y llevando los complementos más pequeños, y algunas veces dejé de usarlos.

El peinado femenino, también interfiere y hay qua acomodarlo, ya que gana la mascarilla. Y de ninguna manera se puede dejar la nariz por fuera, y mucho menos bajarla hasta el cuello o soltarla de un lado de la cara. Las modificaciones o trampas están prohibidas, y no es sólo que la policía lo controle, si no el público en general. Ma ocurrió en el autobús, cuando me la retiré para sonarme y tosí al tiempo, ya que el aire acondicionado me produce esto; más tardé en hacerlo, que en recibir la reprimenda de una pasajera que se encontraba al lado " ¿ usted sabe para que es la mascarilla? y además está estornudando! ". A partir de entonces, me controlo, casi hasta ahogarme, cuando me sucede en público.




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