La generosidad va ligada a la amistad

Tengo la suerte de contar con amigos antiguos y en estos últimos años de cambio de país, con nuevos, quiénes forman parte fundamental de mi vida.

En esta época me ha ocurrido como a muchos, el haber vuelto a acercarme a algunos de los que hacia largo tiempo, estaba alejada. Confirmé que para estar bien rodeada, es preciso dar tiempo y dedicación a quiénes apreciamos, y también ser paciente y complaciente. Todo esto, impulsado por un deseo de querer compartir y un espíritu, que me lleva a dar de mi tiempo lo que sea necesario. He revivido al igual que en mi adolescencia, las conversaciones largas, divertidas y enriquecedoras, y también ha cambiado la manera de comunicarme.

Me interesa más saber de la otra persona, que hablar de mí, y esto también está ocurriendo en las reuniones con amigos, especialmente, las nocturnas que sólo pueden ser hasta las diez de la noche. Disfruto recibiendo en casa, y preparando comida como nunca antes, e igualmente, invito a practicar yoga y doy clases, que disfruto plenamente, hasta el punto, que me extiendo sin problema y me olvido del reloj.

Debo aceptar que al llegar a instalarme a una ciudad con costumbres diferentes, me tomó un tiempo adaptarme, tuve que cambiar hábitos y costumbres, e inclusive formas y tonos al hablar castellano, para que me entendieran. Me ayudó la receptividad al cambio que siempre he tenido, y el deseo de querer formar parte de un lugar que desde el primer día, valoro y aprecio. Lo primero que hago al despertar, es dar gracias por lo que tengo, por mi familia, y amigos y me dispongo para dar de mí lo que sea necesario, y de esta manera, ayudarle a la vida para que siga fluyendo con armonía y salud. Aprendí a valorar lo que tengo, antes de quejarme por lo que me hace falta.



DIANA NEIRA

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